lunes, 26 de septiembre de 2011

El Primer tratado

En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido;
a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” Hch 1:1-5
Si hay alguien que me llama mucho la atención en la biblia es Lucas. Un científico, medico que era lleno del Espíritu Santo y muy Pentecostal. Hechos fue escrito por él.
Este libro nos cuenta las más espectaculares manifestaciones del Espíritu Santo. Desde el pentecostés, con el ruido de un fuerte viento, las lenguas como de fuego, los idiomas, luego las sanidades, liberaciones, temblores que libertaban a los discípulos, etc.
Cualquiera quiere vivir esto. Cualquiera es fascinado con esto. Es lo que queremos ver en nuestros tiempos también
Lucas escribió sus dos “tratados” a Teofilo.
En el primer escrito vemos la preocupación de un padre espiritual de poner a su discípulo en la roca, en la base cristiana indubitable, para luego pasar a las manifestaciones espirituales.
¿por qué?
Porque es bíblico.
“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí” Hch 1:4
El espíritu santo, su acción y manifestación responden a la promesa y enseñanza de Jesús a sus discípulos. Fueron instruidos.
Pablo dijo: “No quiero que ignoréis acerca de los dones espirituales…” otra traducción dice: “quiero que entiendan bien este asunto”.
Es verdad que no podemos entender todas las cosas de Dios. Pero hay una guía, para no ir tras nada que no tenga nada que ver con lo de Dios.
Hoy en día se mezclan la espiritualidad con el misticismo, el esoterismo y a veces hasta con el espiritismo. Todo esto buscando la experiencia y no la comunión verdadera y santa con Dios.
¿cómo saber? ¿cómo prepararse para no ser desviado?
Dios no es un Dios de confusión.
“…pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz…” 1Co 14:33
Dios no dejo el todo de su persona revelado. Aun así, lo que si reveló fue bajo la guía de su palabra.
“Él les guiará a toda VERDAD” Jn. 15 ¿qué es verdad? La única verdad es la palabra de Dios.
Probad los espíritus.
“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” 1Jn 4:1
Otra traducción dice: “no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu”
¿Como lo probaremos? Con la palabra de Dios.
Si algo te produce duda e incomodidad, pruébalo. Puede que sea el Espíritu Santo y celoso de Dios advirtiendo.
Dios quiere tener una verdadera y sana relación contigo. El nunca se equivoca en la búsqueda de esa comunión. Los hombre, si no basamos bien nuestras emociones y espíritu en la palabra, podemos estar buscando a Dios en experiencias y lugares equivocados.
Me gustó la actitud de Lucas. Responsable, cuidadoso, fiel, un discípulo.
Dios te bendiga mi hermano.
Y puede ser reiterativo el consejo, pero hoy en día todos tienen acceso a Internet y en la red hay tantas cosas que pueden desviarnos de la palabra. NO LO PERMITAMOS. Ya que la palabra de Dios es lo mas hermoso y fiel.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Hay que cambiar, Pronto, sino pereceremos igualmente.

Lc 13,1-9
En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: -- ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella y no lo halló. Y dijo al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo hallo. ¡Córtala! ¿Para qué inutilizar también la tierra?".
Él entonces, respondiendo, le dijo: "Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone. Si da fruto, bien; y si no, la cortarás después"".
Los avisos que se reciben no siempre sirven para tener una información importante sobre algo, sino que también pueden llevar una segunda finalidad, es decir, como una amenaza diciéndole a la persona que recibe el aviso: “ten cuidado que a ti no te suceda lo mismo de lo que te estoy contando, que a ti no te pase algo malo”.
Pues bien, esto es más o menos lo que nos cuenta Lucas en el evangelio de este domingo de cuaresma, cuando un grupo de presentes, de personas que están participando en la actividad de Jesús, que están escuchando su enseñanza, se dirigen a él para referirle un hecho de crónica negra, un suceso estremecedor acontecido en Jerusalén.
Resulta que un grupo de Galileos (los Galileos eran la gente del norte, era la gente exaltada, eran las personas que más se oponían a la presencia de los Romanos en tierra de Israel, por lo cual entre los Galileos era fácil encontrar gente exaltada, incluso terroristas, que con la fuerza, con la violencia se
oponían a la presencia de los Romanos en la tierra de Israel), estos Galileos, durante la Fiesta de Pascua
fueron masacrados por Pilatos.
Pilatos aprovechó del momento en que ellos se encontraban en el templo de Jerusalén seguramente
porque temía que estos Galileos estuvieran urdiendo un atentado o algo peligroso hacia el imperio.
Pilatos los masacró completamente y la cosa más estremecedora es que la sangre de estos Galileos se
mezcló con la sangre de las víctimas que se ofrecían en sacrificio a Dios sobre el altar… algo terrible.
Y se lo cuentan a Jesús, no porque Jesús supiera lo que había pasado en la ciudad de Jerusalén, sino para
ponerlo en guardia.
Se insinúa en estas palabras de los que se dirigen a Jesús una perfidia, como diciéndole, “Oye, tú
también eres Galileo, tú, que te acompañas con un grupo de Galileos, ten cuidado que a ti no te pase lo
que le ha pasado a esta gente, porque tú también vas anunciando tu mensaje, tu libertad, tu manera de
ver las cosas tan nueva y tan innovadora; ten cuidado que no te pase algo tan terrible como le pasó a
estos Galileos”.
Porque por la mentalidad común, que sucedieran desgracias de este tipo significaba que Dios lo había
permitido. Es decir que Dios mismo había castigado a esta gente porque de otra manera eso no hubiera
sucedido, o sea, si los Galileos que fueron masacrados por Pilatos actuaban en el nombre de Dios, Dios
nunca hubiera permitido un desastre de este tipo. El hecho que Pilatos los matara significa que Dios
consideraba esta gente también pecadores y que Dios mismo se sirvió del gobernador para castigarlos,
para hacerles sentir el peso del castigo.
Jesús no se deja apabullar por este tipo de aviso de estilo más bien mafioso, sino que les responde a sus
interlocutores sacando a la luz otro hecho de crónica y habla de la desgracia que le pasó a un grupo de
18 habitantes de Jerusalén cuando la Torre de Siloe, un edificio antiguo de Jerusalén pues se derrumbó,
aplastó a tanta gente y la mató a todas.
Entonces la pregunta que pone Jesús a sus interlocutores: “Ustedes creen que aquello Galileos que
fueron masacrados por Pilatos o esa gente inocente que murió aplastada por la Torre de Siloe, era más
pecadora que el resto de los comunes mortales?”
No seguramente, sobre todo en el segundo caso porque la gente que murió con la desgracia de la torre
era gente que seguramente no tenía ninguna culpa. Jesús añade entonces lo que realmente cuenta en la
vida de la persona, “si ustedes no harán enmienda (si no cambiarán), también tendrán una suerte tal,
acabarán también mal,” porque lo que cuenta en la vida de una persona, (el hecho de lo que Jesús está
recordando) es la conversión. Esta significa cambiar vida, la enmienda significa que la persona orienta su
vida de manera distinta, es decir estableciendo con los demás una relación en la justicia, en la
solidaridad, en la generosidad, en el servicio, en todo lo que sirve para fomentar y hacer crecer las
relaciones humanas: ¡esta es la conversión!
Jesús está recordando algo muy importante: cuando la persona humana orienta la vida de esta manera, es decir, para hacer el bien a los demás, no hay desastre, no hay catástrofe, no hay peligro alguno, que pueda derrumbar su vida, que pueda sofocar y apagar esta vida. La vida de la persona humana es mucho más grande y supera cualquier tipo de obstáculo o de desastre que se le pueda presentar.
Pues bien, para comprender esta enseñanza tan importante Jesús añade una parábola, la parábola de una higuera estéril que se encuentra a lado de una viña y el amo de la viña dice: “esta higuera que es de tanto tiempo que no da fruto es mejor cortarla, talarla, porque está esquinando el terreno”, o sea está dejando el terreno prácticamente sin ningún tipo de energía, de fuerza y tampoco la higuera sirve para algo porque no da ningún fruto.
La imagen de la higuera y de la viña tenía una evocación muy fuerte en la tradición judía porque los profetas (el profeta Isaías en particular) habían comparado el pueblo de Israel como un viña, mientras que también se hablaba del templo de Jerusalén y de la institución judía como de un árbol de higuera, un árbol muy frondoso que recordaba la pompa del culto y la solemnidad de los rituales. Pero en este caso una higuera tan solemne, tan frondosa pero sin fruto, una institución completamente estéril. Y la intención del amo de la viña es acabar con todo eso. Interviene el viñador diciendo de darle un tiempo suplementario, de darle una oportunidad más y que él se encargará de hacer todo lo posible, de trabajar la tierra, de echarle estiércol para que la higuera quizá un día empiece a dar fruto.
Con esta imagen el evangelista Lucas está poniendo en contraste las distintas imágenes de Dios que tenía la gente que se ha dirigido a Jesús, los adversarios, y Jesús mismo. Para los adversarios de Jesús, Dios es uno que está siempre dispuesto a castigar, a eliminar, a quitar todo lo que no sirve, todo lo inútil, todo lo peligroso; para Jesús la imagen que nos ha presentado de Dios es completamente distinta: Dios es siempre paciente.
Dios está siempre intentando ponerse de parte de la gente, ayudando, promoviendo, impulsando la vida de la persona y para eso ha mandado a su Hijo, que es la imagen del viñador, para que haga todo lo posible de manera que la gente, teniendo experiencia de este amor tan grande, pueda cambiar conducta, pueda llevar su vida de una manera distinta, su comportamiento sea orientado de esta manera que la vida pueda crecer y pueda dar fruto, como una planta que, nutrida de toda la energía y de todo el amor con la que se cuida esta planta, pueda dar su fruto.
Esto es lo que está diciendo el evangelista Lucas: hay imágenes de Dios que nos interesan, que nos promueven, que nos potencian, que nos ayudan a crecer; hay otras imágenes de Dios fomentadas por la religión que crean siempre miedo, que reprimen la vida de la persona y que la mantiene en un estado siempre de infantilismo, de temor y de no madurez. Jerusalén, la ciudad santa y el templo no serán eliminados por Dios, sino por los Romanos, esta será la suerte, el destino trágico a que se encontrará.
Pero el evangelio de hoy invita a todos a cambiar conducta porque cuando se acoge la propuesta del Padre, de ser gente capaz de producir vida y de dar vida a los demás como una planta rica de fruto, ningún desastre, ninguna catástrofe, ni la muerte siquiera, podrá interrumpir la vida de esa persona.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Sigue avanzando

Lucas 10:30-35 - Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
El otro día estaba leyendo un reflexión muy interesante de la parábola del buen samaritano. Lo enfocaba desde un ángulo que muy pocas veces lo vemos. En lo personal nunca lo vi. desde este punto de vista. El pastor que daba esta reflexión mostraba el lado del “hombre medio muerto”. En la parábola nos relata que un hombre descendía de Jerusalén (ciudad símbolo de los que Buscan de Dios) hacia Jericó (Ciudad símbolo de los que buscan los placeres de este mundo). Cuando este hombre iba descendiendo vinieron ladrones y lo asaltaron y lo dejaron medio muerto en el camino. Después habla que descendieron también un Fariseo y un Levita y que ninguno le ofrecieron la ayuda que necesitaba. Luego continúa diciendo que “iba de camino” y esto se entiende que iba de Jericó a Jerusalén, en sentido opuesto a los demás, un Samaritano que movido a Misericordia lo levantó, le vendó las heridas y lo dejó en un lugar hasta que se reponga a todo pago. Yo pensaba que muchas veces nosotros estamos en Jerusalén, en la presencia misma de Dios y de repente estamos de camino a Jericó quizás sin saber por qué, o quizá por que creemos que es lo correcto por que ya no le encontramos un cierto sentido a la vida del cristiano. Indudablemente, en este punto de debilidad es cuando el enemigo nos roba nuestra relación con Dios y nos deja como este hombre medio muerto en el camino. Pero Jesús siempre está allí para curar todas las heridas y protegernos y dejar todo pago hasta que estemos bien. Pensaba también que si nosotros buscamos a ese hombre medio muerto y lo traemos para la iglesia a que de testimonio, tendremos un tremendo testimonio de lo que es el amor infinito de Dios y como le salvó la vida y no solo eso, si no que le dio otra oportunidad también. Yo creo que ya se escucharon muchos testimonios como estos. Ahora me preguntaba el por qué. Por qué muchos descendemos y no nos quedamos en Jerusalén. La respuesta que encontré y en lo que Dios me estuvo hablando en este tiempo y lo pude compartir con algunos amigos es que como cristianos debemos avanzar. No tenemos que quedarnos estancados pensando que como estamos, estamos bien. OJO he, donde estamos, sí estamos bien solo que en ese lugar debemos avanzar. Dios nos manda a Crecer Día a Día.

miércoles, 31 de agosto de 2011

La Escuela de Tiranno

Hemos compartido con anterioridad, un estudio fundamentado en una palabra que dice que si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los edificadores, y que si Dios edifica la casa, la ciudad está más que protegida.
Ahora, de alguna manera, vamos a trabajar sobre un texto que representa, en la vía del relato bíblico, ese principio. Porque una cosa es hablar Biblia, otra cosa es enseñar, predicar y declamar Biblia y otra muy distinta vivir Biblia. De los dos primeros hay millones. De lo último, muy pocos.
(Hechos 19: 1)= Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, (2) les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
(3) Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: en el bautismo de Juan.
(4) Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
(5) Cuando oyeron esto fueron bautizados en el nombre del señor Jesús.
(6) Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
Vemos que Pablo llega a la ciudad de Efeso, una ciudad de altísimo movimiento comercial. Tenían una diosa llamada Diana. Ese era el demonio, ese era el principado, ese – Pese a ser mujer -, era “el hombre fuerte” del lugar, la fortaleza de la ciudad.
Allí todo tenía que ver con Diana. El mercado, giraba en derredor de Diana, vendían ídolos con su imagen, la mayoría de los hombres se dedicaban a la artesanía fabricando estas estatuillas, otros tallaban y otros eran labradores.
Todo lo que movía la ciudad, en mayor o menor medida, estaba atado a Diana. Es decir que, Efeso, era casi como decir Diana misma, ya que allí regía indiscutiblemente ese demonio. En Argentina tenemos, por lo menos, tres ciudades viviendo exactamente igual a Efeso, aunque con otras estatuas con otros nombres. Pero el demonio es el mismo.
Muy bien; pese a todo lo que se le ocurra pensar a usted, allí es donde, precisamente, cuando el bueno de Pablo se propone ir justamente allí. ¿A qué va a ir Pablo a un lugar como ese? Usted conoce alguno, seguramente, donde usted vive. ¿Iría a predicar allí? Pablo fue, específicamente, a pisar dos o tres “callos” teológicos.
Entonces el apóstol llega a la ciudad y, ¿Qué es lo primero que hace? Visitar la iglesia. ¿Y que es lo que encuentra allí? A ciertos y muy particulares individuos ministrando. Quiero reiterarlo: dentro de la iglesia, no en la calle o en la plaza pública…
 (Hechos 18: 24)= Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, (Vayamos por partes. Dice que era un judío, por lo tanto, es notorio que Apolos era uno que sí conocía el libro) natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las escrituras.
Veamos: ¿Qué es lo que tenemos aquí? Tenemos a un predicador, se nos dice, poderoso en las escrituras. Un hombre de esos que parecen saberse de memoria toda la Biblia. De esos que pueden explicarle a usted, desde el libro de Números, pasando por el Salmo 119, hasta el libro del Apocalipsis, sin inmutarse y con total y absoluta seguridad.
Seguramente que vendía una enorme cantidad de libros, videos, CD y DVD con sus estudios… Aparecía periódicamente en las mejores publicaciones, canales de televisión y páginas Web cristianas evangélicas. Daba reportajes a la prensa cristiana en español e inglés.
Era elocuente. Era bilingüe. Todo un indiscutible e indiscutido ministerio internacional. Poderoso en las escrituras. Esto significa que no sólo se sabía el libro, sino que además era doctor en Teología y seguramente también Master en Divinidad. Pero encima de todo eso, ¡También era un ungido!
(25) Este había sido instruido en el camino del Señor; (Esto significa que no era solamente revelación. No podía, entonces, ser acusado de “místico” o de espiritualoide, argumentando caminar de revelación en revelación. Dice que era un hombre instruido, esto es: un hombre que había sido capacitado). …siendo de espíritu fervoroso, (Eso le está diciendo que este hombre tenía pasión. Que era ferviente (Que significa “hirviente”), elocuente, poderoso y también estudioso.
No era simplemente un teórico de esos que se mueven con una frialdad glacial, con fraseología y posturas académicas. De esos que hablan de las cosas de Dios como si fueran sucesos sin más gravitación que la historia del chocolate o de la aceituna. ¿Nunca ha oído a alguien así?) …hablaba y enseñaba diligentemente (Este término, DILIGENTEMENTE, en el original, se traduce como “Con exactitud”. Que es, dicho sea de paso, de la única manera como puede enseñarse la palabra de Dios por revelación. Esta exactitud, significa que Apolos la tenía) …lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.
(26) Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. (Esto quiere decir que este hombre también tenía coraje. No era un individuo de esos que anda por la vida dando lástima o como pidiendo permiso. Con todos estos ingredientes, ¿Cuántos creen que el de Apolos era un buen ministerio?
Ahora regresemos al principio: cuando Pablo llega a Efeso, se encuentra con que éste era el ministerio que estaba establecido. Aquí, entonces, es un buen momento para repetir un concepto: hoy también hay muy buenos ministerios, que venden muchos CD, DVD, videos y libros, que ocupan sitios muy importantes en la televisión cristiana y hasta en la secular, que enseñan cosas buenas, aunque pueden no estar actualizados. ¿Por qué digo esto? Ya lo va a ver.) …pero cuando oyeron a Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.
¡Aquí lo tiene! ¿Se da cuenta? Esto es la confirmación de lo que hemos venido señalando. Es posible estar muy bien preparado y, sin embargo, no estar actualizado. - ¡Pero hermano! ¿Usted me quiere decir que la palabra de Dios va cambiando y se debe actualizar? – No. La palabra no cambia, pero las formas de revelación sí.
De paso le digo que, lo que estamos viendo aquí, le pondría los cabellos de punta a muchos de esos machistas que pretenden mantener a las mujeres lo más lejos del púlpito que puedan. Porque es precisamente una mujer la que se atreve a actualizar al mejor ministerio de Efeso, a la estrella evangélica de la ciudad…
Dice que lo llevaron aparte y le enseñaron, más exactamente, como ministrar en este tiempo presente. Reitero lo dicho: es posible saber mucho y no estar actualizado. Cuidado si usted se da cuenta que anda así.
Mucho cuidado, líder. Porque Dios seguramente le va a arrimar a alguien al cual, quizás, jamás le ha prestado usted más atención que la que se le puede prestar a una hormiga. Sin embargo esa, exactamente, será la persona indicada para actualizarle en el tiempo presente.
¿Se imagina la cara de Apolos cuando Priscila le dijo que lo felicitaba por su fuerza y su vigor, pero que en realidad andaba un poco fuera de onda? Yo me pregunto qué sucedería, hoy, en algunas de nuestras congregaciones, con un hecho de estas características.
Una mujercita anónima, humilde, vulgar, encarándose con el tremendo pastor, lleno de prestigio y admirado por todos, para decirle que sí, que está todo bien, pero que su mensaje es viejo. ¿Qué piensa usted que haría ese hombre? ¿La escucharía con atención o la haría disciplinar, inmediatamente, por insujeta?
Ahora hay algo claro: esto le demuestra que ese principio, funciona. Es posible estar entendido en la palabra y, sin embargo, necesitar de su hermano para actualizarse. Nos necesitamos los unos a los otros. Todos, sin distinciones. Sin diferencias nicolaítas de laicos y ministros. ¡Oh! ¡Qué difícil es que ellos entiendan esto!
Vemos, entonces, que ese es el mismo problema que tenemos hoy. Anda mucha gente por allí, todavía, enseñando cosas que nadie podría decir que están mal o que no sean bíblicas, pero sí que no están actualizadas y que no tienen nada que ver con el mover presente de Dios.
El máximo problema de todo esto, es que esos muchos de los cuales le hablaba, encima que no están actualizados, no creen de ninguna manera que deban estarlo. “Dios es el mismo ayer, hoy y siempre”, le dicen. Es cierto, pero ese es Dios, no sus movimientos.
¿Lo está entendiendo? Pero hay gracia para la verdad presente a través de ministerios que Dios está levantando. Claro que estos ministerios no se levantan en ciudades religiosas. Nunca los va a encontrar allí. No está en la Biblia, ni hoy tampoco. Veamos ahora qué es lo que hace Pablo cuando llega a la ciudad y encuentra esta situación.
Primero tengo que pintarle cual era la situación. Hay una ciudad entera endemoniada por Diana. Todo el mundo, allí, está en prosperidad, hay mucho comercio y el dinero corre en buena medida. Están en la verdad bíblica; establecidos bíblicamente.
Además, ya lo ha visto, está predicando gente muy elocuente e indiscutida. Allí es donde Pablo llega a la ciudad. Leímos en los versos del 1 al 6, que ellos conocían un solo bautismo. Entonces Pablo comienza a actualizarlos un poco más, ministrando en la sinagoga. Oiga:
(7) Eran por todos unos doce hombres.
(8) Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.
¿Cuántos se dan cuenta que llegó el mensaje a Efeso? Fíjese y preste atención: todo andaba muy bien hasta que llegó alguien y dijo: El reino de Dios se ha acercado. Porque Pablo llegó precisamente a eso: a predicar el único mensaje que conocía: el Reino de Dios.
Y comienza, dice la palabra, a discutir y persuadir. Esta palabra, DISCUTIENDO, allí, es la palabra RAZONANDO. No es una discusión como las que usted puede ver a menudo entre católicos, evangélicos y Testigos de Jehová.
Tampoco es una discusión como las que puede ver entre evangélicos de distintas denominaciones, donde por poco salen a los golpes santos, aleluya, gloria a Dios y que Dios te bendiga. Pablo, por tres meses, entró al valle y, en el valle, anduvo en la iglesia. Tres meses. Razonando y persuadiendo. ¿Y que pasó? Mire ahora; es clave.
(9) Pero endureciéndose algunos y no creyendo,(Estamos hablando de gente de la iglesia, ¿eh?) maldiciendo el camino delante de la multitud, (Leyó bien. ¡Maldecían el mensaje que les estaban predicando! ¡Y de frente, a la vista de todos, sin pudores ni vergüenzas por “el que dirán”!
¡Que gente tremenda era esa! ¿Cómo podían atreverse a tanto? ¿Cómo podían? Bueno…en fin…Hoy también lo estamos haciendo, aunque un poco más en silencio, desde atrás, murmurando, simulando. Es que somos más…sobrios, ¿No cree? ¿O tendrá otro calificativo?
Mire: Dios ha revelado algo con respecto a la blasfemia. A veces indagamos o buscamos para ver que es o cuál es el pecado de blasfemia. No creo que haya mucho de esto, porque la gracia de Dios es tan grande y tan espesa que cubre a una multitud. Pero sí hay blasfemia.
Blasfemia fue mencionado en la Biblia, cuando Cristo trajo un mover nuevo que fue confundido con algo hereje o satánico. “¡Tú no estás ministrando de parte de Dios!”, le decían. “¡Tú estás ministrando por Belcebú!”.
Cuando Dios le trae a usted un mensaje presente y usted, que es la iglesia, considera que no es de Dios, usted está blasfemando. Y ese, mi hermano, es según la Biblia, el único pecado que no se perdona. Nada que ver con ser divorciado, haber sido prostituta u homosexual en su vida anterior de incrédulo.
Claro está; hay veces que, efectivamente, no es Dios, pero cuando usted se equivocó, blasfemó. Eso nos libera de muchas cosas. ¿Qué es blasfemia? Mire; lo que sí sé es que es el único pecado que no s perdona, así que más bien que nos tiene que preocupar un poco, ¿No le parece?
Puede haber gente, allí, en el punto del planeta que sea, ahora, leyendo esto, que no quiere recibir lo que Dios está haciendo, sólo porque lo que Dios está haciendo no coincide con lo que su denominación le ha enseñado.
Entonces, actúan de un modo bastante alejado a la discreta observación, todo lo contrario. Se enojan tremendamente, se llenan de odios y rencores religiosos (Que son los peores); y salen raudamente al ataque. Blasfemia. Individual y congregacional. ¿Adonde está parado usted? ¿Lo sabe?
Dice que se apartó Pablo de ellos. Rearmemos la escena. Pablo fue a la iglesia, razonando y persuadiendo, Estableciendo, fortificando. La gente no quiso oír su mensaje y Pablo, entonces, decidió apartarse de ellos.
Retiró la gracia de su ministerio de la iglesia. Cuidado: no he dicho “la cobertura”. Usted sabe que no existe tal cosa, aunque esté muy de moda en nuestros ambientes y se enseñe con validez y nivel de verdad bíblica por excelencia aunque no figure en la Biblia.
Retiró la gracia ministerial, que sí existe y es otra cosa. Es aquello que deja impregnado un lugar, (Que puede ser físico o virtual), con lo que esa gracia posee. Ejemplo: si usted, al terminar de leer este estudio u otro, siente enormes deseos de salir a contárselo, a enseñárselo, a mostrárselo a otros, usted ha sido bendecido e impregnado con la gracia del ministerio del maestro, no mía personal. Entienda.
Nosotros, hoy, en  nuestra inmaculada misericordia, que suponemos debe ser mayor que la de Dios mismo, nos hubiéramos quedando orando meses y meses, “para que el Señor los cambie”. ¿Alguna vez oyó o participó en una oración donde se le pedía a Dios que cambiara a alguien? Pida perdón ya mismo, eso es hechicería. Pablo no anduvo con rodeos ni vueltas, se fue y a otra cosa.
Fíjese que en otra ocasión, y está por allí por el capítulo 20, Pablo dijo: “Me voy, simplemente porque no quieren oír”. Aquí es donde Pablo entendió un principio: es imposible echar vino nuevo en odres viejos. Si es imposible, entonces, ¿Para que intentarlo? Recuerde que si Dios no edifica la casa, en vano es  que lo intente por la suya. Si es Dios quien edifica, arrasa con todo lo extraño.
Dice que se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos. ¡Un momento! Entienda bien lo que pasó. Fue a la iglesia, predicó el mensaje del Reino, mil no le creyeron, pero doce sí le creyeron. ¿Qué hizo? Se fue y se llevó a los doce. Dividió la iglesia y se los llevó. ¿Qué se hubiera dicho hoy en las organizaciones evangélicas de la actitud de un hombre así?
…Discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Veamos: se llevó a los que entendieron y creyeron y dejó a los otros que se murieran en su propia doctrina. Como ético, podrá parecerle a usted que no lo es demasiado, pero lo lamento mucho, es Biblia pura.
La Biblia no sabe ni habla nada de “respetos” apartados de la voluntad, el propósito y hasta la palabra de Dios. No será muy ético, esto, entre los líderes, pero es Dios y punto. Si dios es el que edifica la casa, demuele y no contiende con el hombre para siempre.
Hay un tiempo para abrazar y abrazarse a lo que Dios está haciendo, la nube continúa moviéndose. Hay una urgencia en el sentido de lo espiritual. En el ámbito espiritual se siente el poder de la voz de Dios.
No es cuestión de: “Y sí…puede ser…habrá que estudiarlo…” ¡¡No!! ¡Se va y se lleva el equipamiento! Pablo se llevó a los doce. Y en la escuela de Tiranno, dice el verso 10, continuó por espacio de dos años. El original dice: “dos años, todos los días, de diez de la mañana a tres de la tarde”. Razonando y persuadiendo. ¡Con doce hombres! Note que el éxito no se mide por números.
Escuche: Pablo, el mejor ministerio del momento, con doce hombres. Y la iglesia constituida llena, abarrotada de gente. Y Pablo en una esquina, con doce hombres. Razonando y persuadiendo. Cinco horas diarias, siete días a la semana.
No acepta invitaciones de otras iglesias, ni de congresos, ni de conferencias. “Ah, no, no puedo; estoy muy ocupado”. Doce hombres. La iglesia de hoy, diría: ¿Ves? ¡No tiene a nadie con él! ¡Un pequeño grupillo que da lástima!
¿Has visto? ¡Te lo dije! ¡No podía ser de Dios! ¿Adonde quedó la gente? ¡Aquí! ¡Estamos bien, no te preocupes! ¡Mira adonde está! ¡Lleva un año allí y no le ha crecido la iglesia! ¿Te das cuenta quien tenía razón? La Biblia es la Biblia, pero tampoco es cuestión de tomarla tan en serio. Ha pasado mucho tiempo desde que fue escrita y muchas cosas, hoy, son diferentes…
No nos engañemos. Para que hoy lo inviten a usted a predicar en las iglesias más grandes, usted debe arrastrar multitudes o tener otra iglesia más grande que la que lo invitó. ¿A quien se le podría ocurrir invitar a un pastorcito de una congregación de doce muertos de hambre?
¿Cómo va a hablar la voz de Dios, si nadie lo está siguiendo? Allí está el punto. Mucha gente, hoy, es mucho más proclive a seguir a gente carismática, supuestamente exitosa, sin importarle si es humanista o materialista, que a verdaderos ungidos, que contrariamente a estos manipuladores de las emociones cristianas, jamás adulan ni envalentonan irresponsablemente a la gente.
Ellos, más bien, la confrontan con sus asignaturas pendientes, en el marco de una exhortación tan necesaria como efectiva, ya que es la auténtica verdad y es la verdad y no un lindo discurso el que lo hará libre a usted. ¿Va a creerle? ¿Va a aceptarlo? Clave para eternidad.
Tengo palabra de Dios…¿Ajá? ¿Y adonde tiene su iglesia? Bueno…mire…yo no tengo iglesia…sólo llevo adelante un ministerio pequeño, sustentado con su palabra. ¡Pero eso es muy pobre! ¿Cómo va a entender mi gente que usted trae palabra de Dios si apenas sobrevive?
La gente no sabe lo que es un alfolí. No sabe que el alfolí es el lugar en donde está el alimento y que es allí donde tiene que diezmar, no en esas iglesias muertas, sin alimento de ninguna clase, sólo porque así se lo enseñaron de pequeños, aunque Malaquías esté diciendo otra cosa.
Este verso, tan utilizado para introducir la mano en bolsillos y billeteras culpables, tiene en su primera expresión, un mensaje para cada sector. Primero para la oveja, luego para su cuidador. …Traed todos los diezmos al alfolí. Para la oveja, para el pueblo, para ti y para mí.
…Y haya alimento en mi casa. Para el predicador, líder, maestro, pastor o lo que sea. Y alimento, que yo sepa, es solamente la Palabra de Dios, no letra bíblica inexpresiva, fría, hueca, académica, teológica y mucho menos humanista o psicológica.
Conocí a un pastor que estaba total y absolutamente convencido que sus sermones eran de singular alimento para su iglesia. Sin embargo, solamente eran alimento informativo, ya que esos mensajes eran verdaderas clases de historia hebrea. Nada que ver con Palabra…
Ahora entienda otra cosa: Pablo lleva dos años en Efeso y nunca ha orado en contra de Diana. Nunca se gastó ni siquiera un segundo en hacer un mapeo espiritual de la ciudad. Nunca se entretuvo en investigar que clase de demonio era el que llevaba más tiempo en Efeso.
Porque el enemigo tiene una manía que es tan vieja como él, pero que no cambia simplemente porque todavía le da excelentes resultados. Arroja una granada de mano allá y ¡Púm!, allá va toda la iglesia a ver como es la explosión.
Y mientras la iglesia anda por el campo viendo los daños que ha producido esa explosión, él se introduce en la ciudad y le hace un enorme estrago en un instante. Recuerde una vez más esto: Si Dios edifica la casa, la ciudad está protegida. Entonces, ¿Qué se supone que podría estar haciendo Pablo allí, con doce individuos, razonando y persuadiendo? Simple: edificando la casa.
Ahora bien: la palabra PERSUADIR significa, en el hebreo, ENDOCTRINAR, inducir o tranquilizar para conseguir una reforma mental. Cinco horas diarias endoctrinando, para producir una reforma mental en el creyente.
Recuerde que los ministerios son para equipar a la gente, no para hacer famosos y ricos a los ministros. Aquí estamos viendo esos principios en plena operación. ¡¡Hermano!! ¡¡Es que tengo un ministerio profético!! ¡Que bueno, hermano! ¿Puedes enseñarme lo que Dios ha hecho contigo?
¡¡Hermano!! ¡Es que hay que pagar un precio! ¡El señor me lo ha dado a mí, porque yo he sido fiel! ¡Tú, si lo quieres, debes orar y ayunar para tenerlo! Pregunto una cosa: ¿Se supone que al proceder así, está usted perfeccionando a los santos y edificando el cuerpo?
Porque Efesios 4:11 dice que para eso Dios le regaló a usted, sin que usted se lo mereciera, ese ministerio. ¡Mucho cuidado con lo que hace con él! Puede regresar y sacarle todo lo que le ha dado. Entonces, después ya sé lo que usted hará. Lo mismo que andan haciendo tantos y tantos por allí: proseguir ese ministerio sin Dios, a pura carne.
Es decir que la guerra espiritual de Pablo, era una guerra mental con la gente, no espiritual. Con mucho cuidado, porque esto no cancela la oración. Tampoco cancela el atar y desatar. Sencillamente es superior.
Porque si no edifica una mente madura, el demonio que usted ata hoy, mañana vuelve a operar en esa mente inmadura que le da lugar y entrada. Hay gente que gasta, no digo pierde, digo gasta, toda su vida tratando de identificar mejor a los demonios para poder batallarlos más específicamente y así tener certeza de derrotarlos y sacarlos fuera de donde quiera que estén.
¿Está mal? No, no está mal. Que lo haga si quiere, pero sería mucho más inteligente y maduro tratar de identificar más al señor en usted que a los demonios fuera. Porque si usted tiene al Señor perfectamente identificado en usted, no hay demonio que se resista aunque usted ni sepa como se llama.
Sin embargo, la verdadera fuerza que aquí tiene esta palabra, PERSUADIR, es que él persuadía por una certeza interna. Esto quiere decir que lo que Pablo ministraba, tenía una convicción, una certeza que hacía imposible no recibirlo. Sencillamente porque toda su ministración evidenciaba que eso venía realmente de Dios.
Había una certidumbre, estaba totalmente convencido. No se olvide que convicción es algo que no se puede explicar en ninguna escuela. Es algo así como: “Yo sé que sé, y no puedo explicarte como es que lo sé”. Convicción. El mundo a través de sus pensadores ha escrito algo que no puede no ser bíblico, pero que sirve para llamarnos la atención: “¿Pecado? Pecado es todo aquello que se hace sin convicción”.
Lo cierto de todo esto es que Pablo estaba total y absolutamente solo, en medio de unas desventajas grandísima, donde cualquiera de sus colegas le hubieran dicho: ¡Tú eres un loco! ¿Cómo se te ocurre tener una iglesia con doce hombres?
¡Tú tienes un ministerio internacional, Pablo! ¡Estás pasando vergüenza con esos zaparrastrosos! ¡Ven con nosotros, que en un mes te ponemos en todos los canales cristianos de televisión!
¡Allí vas a poder predicarle a millones! Tendrás que cambiar algunas cosas muy pequeñas en tus mensajes, claro, pero lo que importa es llegar a las multitudes! ¡No pierdas más el tiempo con esos doce! ¡Tu contrato incluye casa y auto! ¿Cuántos hombres de Dios serán capaces de resistir este ataque que de macabro no tiene nada, al contrario?
Pero Pablo estaba internamente persuadido de su mensaje, aunque nadie en el círculo religioso de Efeso le creyera. Estoy hablando del siglo veintiuno, no del año 30 después de Cristo. ¿Sabe usted que difícil se le hace a alguien andar por allí, hoy, con una palabra que no es la que se predica masivamente en las iglesias, acompañado por gente de esa que nadie quiere ver ni pisar por los templos, y con el descreimiento casi unánime de los más “grandes”, de los que mueven multitudes en su sociedad? Sólo una enorme convicción puede sostener a un hijo de Dios en esas condiciones.
La segunda palabra, DISCUTIR, le recuerdo, era la palabra RAZONAR. En el original es la palabra DIALEGOMIA. DIA, que significa “a través” y LEGOMIA, que es de donde proviene LEGO, de donde vienen los bloques legos.
Pablo endoctrinaba, inducía, reformaba mentes por medio de una certidumbre interior, a través de una conversación constructiva. Y Dios dio apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, para construir, edificar y capacitar gente.
Aquí es donde vemos otro principio operando. Pablo estaba edificando, no había una palabra ociosa en su ministerio. No estaba pendiente del fútbol o de la política, o de la cultura para “enriquecer” sus mensajes. Y no digo que aquello sea malo, digo que él tenía otras prioridades y todas sus conversaciones eran otras. No perdía su tiempo.
Hubo una revuelta en la ciudad de Efeso. Todos los artesanos se declararon en quiebra. Sencillamente, ¡Quebraron! LA diosa fue destruida y rompieron todos los ídolos. Y Pablo no ministraba en la iglesia.
Tampoco andaba por allí atando y sujetando a Diana y ganándose enemigos innecesariamente. Vamos a confirmar esto. En el capítulo 19 del Libro de los Hechos, en el versículo 37, el procónsul  está hablando de pablo, y dice:
(Verso 37)= Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.
En otras palabras: Pablo no había dicho nunca absolutamente nada en contra de Diana. Fue destruida. Los ídolos, el templo, toda la mercadería fue destruida. Todo lo que tenía que ver con la idolatría, cambió. Y Pablo sólo había ministrado a doce hombres. Si Dios edifica la casa…
¿Se imaginan la escena? La gente pasaba por la puerta de esa mini-iglesia, los miraba y decía: ¿Estos son los culpables? Fíjese que luego, Efeso, fue tremenda. Fue la única iglesia operando en cinco ministerios, y la única que Dios, en Apocalipsis, en su mensaje a las siete iglesias, la reconoce por detectar falsos apóstoles. ¿Sabe usted por qué podían reconocer a falsos apóstoles? Porque tenían a uno genuino.
(Verso 21)= Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: después que haya estado allí, me será necesario ver también a Roma.
Esta frase que está allí, “pasadas estas cosas”, en el griego, dice que él premeditó deliberadamente lo que hizo. Esto quiere decir que; cuando cumplió lo que se propuso en su corazón, recién se quedó tranquilo porque eso y no otra cosa es lo que él sabía que tenía que hacer.
Y estuvo muy lejos de evaluar o especular con los riesgos. Lo hizo y se termino la historia. Porque ya se habrá dado cuenta usted, si es algo perspicaz, que tampoco fue ninguna casualidad que fuera a Efeso y operara de la manera en que lo hizo.
Fue con esa estrategia. Y funcionó tan bien, que dice: si esta tecnología espiritual funciona aquí me la llevo para Acaya, me la llevo para Macedonia y si me da tiempo voy a Roma y hago lo mismo allá. Si Dios edifica la casa, la ciudad está protegida.
Ahora bien: hace mucho tiempo y no menos cantidad de estudios, que venimos diciendo la misma cosa. ¿Todavía no se ha hecho usted la pregunta básica? Entonces hágala conmigo ahora, en este mismo momento: ¿Por qué sabemos que está protegida?
(Hechos 20: 25)= Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
Aquí, como puede verse con total y absoluta claridad, Pablo está comenzando a despedirse de lo que ha sido su “gloriosa” iglesia de nada menos que doce miembros. ¡Todo un pastor exitoso! ¿Hubiera tenido futuro, Pablo, en cualquiera de nuestras organizaciones?
(26) Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos.
¿Cómo es posible que si sólo ministró a doce personas, esté libre de toda la gente de Efeso? Por causa de estar operando el principio que hemos venido estudiando: si Dios edifica la casa, la ciudad está protegida.
Porque una ciudad se protege no con mayor cantidad de policías, no con mayor cantidad de controles, sino con creyentes maduros que colaboren con el Señor en la edificación de la casa, no estorbando con sus “excelentes” ideas personales.
Jamás se olvide usted que los cinco ministerios: (Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros), que es como decir EL ministerio de Dios, sólo existe para madurar gente. Las cosas han cambiado bastante ya, y siguen cambiando, y seguirán y seguirán.
¿Sabe por qué? Porque Dios está edificando la casa. ¡Gloria a Dios por todos los siervos fieles que aportan lo suyo para esa edificación! Y misericordia para los restantes, que solamente están molestando y obstaculizando la edificación por causa de sus cegueras espirituales.

viernes, 29 de julio de 2011

BALAAM

Balaam, el hijo de Beor, es mencionado sesenta veces en la Biblia. Había sido muerto por más de 1,500 años cuando el Apóstol Pedro escribió de él. Dijo que la gente perversa de su día había: "Abandonando el camino recto, se extraviaron al seguir el camino de Balaam hijo de Beor, quien amó el pago de la injusticia y fue reprendido por su iniquidad. ¡Una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, frenó la locura del profeta!" (2 Pedro 2:15-16)
Esta historia asombrosa se encuentra en Números 22-25. Hay mucho más de la historia que simplemente lo de una bestia que hablaba con voz humana. Espero que algún día Ud. podría leer la historia entera directamente de la Bblia.
Durante el tiempo que Balaam vivía, Egipto fue la nación más poderosa del mundo. Recién los hijos de Israel habían escapado de Egipto. El ejército del Faraón se habían ahogado en el Mar Rojo. Ninguna nación podía enfrentarse con el pueblo de Dios. Balac era el rey de Moab. Él escuchó noticias sobre las victorias del pueblo hebreo y tenía miedo que ellos invalirían a su nación. Se decidió contratar a un adivino para maldecirles. Para eso, los ancianos de Moab mandaron a contratar a Balaam de Mesopotamia. Le prometieron muchas riquezas si él maldijera a los hebreos.
Balaam tuvo un dilema. Quería la paga. Las Escrituras enseñan que él era codicioso y amaba la paga de iniquidad. Sin embargo, al mismo tiempo temía a Jehová. Esta es la historia de la manera en que trataba de burlar la voluntad de Dios. La codicia últimamente llegó a causar su caída.
Dios reveló a Balaam que no debiera irse con esos hombres ni maldecirdles. Los ancianos regresaron a casa. Balac se decidió a mandar a Balaam príncipes que eran más honorables. Ellos prometieron a dar gran honor a Balaam si maldijera a Israel. El Seños reveló a Balaam que pudo irse con esos hombres si ellos lo despertaran con una invitación especial. Balaam no pudo esperar. El estaba tan ansioso ganar el dinero que se levantó temprano y salió hacia Moab sin la invitación especial. Dios no apreció lo que hizo Balaam.
La decisión de Balaam era perversa ante Dios, y el Señof mandó a un ángel para matarle. El se paró delante de Balaam con una espada desenvainada. El asna de Balaam vio al ángel y se desvió para evitarlo. Balaam no vio al ángel y se enojó. Tres veces Balaam azotó al pobre asna. Por fin, Dios abrió la boca del asna y empezó a hablar: "¿Qué te he hecho para que me hayas azotado estas tres veces? Balaam respondió al asna: --¡Porque te burlas de mí! ¡Ojalá tuviera una espada en mi mano! ¡Ahora mismo te mataría! El asna dijo a Balaam: --¿Acaso no soy yo tu asna? Sobre mí has montado desde que me tienes hasta el día de hoy. ¿Acaso acostumbro hacer esto contigo? Y él respondió: --No. Entonces Jehovah abrió los ojos a Balaam, y él vio al ángel de Jehovah de pie en el camino, con su espada desenvainada en su mano. Balaam se inclinó y se postró sobre su rostro, y el ángel de Jehovah le dijo: --¿Por qué has azotado a tu asna estas tres veces? He aquí, yo he salido como adversario, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto y se ha apartado de mi presencia estas tres veces. Si no se hubiera apartado de mí, yo te habría matado a ti, y a ella habría dejado viva." (Números 22:28-33)
Cuando balaam se paró para pensar, sus ojos fueron abiertos. Vio al ángel. El ángel lo reprendió a Balaam y dijo que su camino era perverso. Su asna, pue, había ssalvado su vida por el momento.
Cuando llegó a Moab, Balaam construyó siete sltares y pidió a Dios que maldijera a Israel. Dios contestó que los bendeciría. Balaam construyó siete altares adicionales en un lugar distinto. La respuesta era la misma. La tercera vez Balaam se fue a un tercer ditio. De cada localidad una parte distinta de la nación hebrea estaba visible. Balaam construyó siete altares más. Aún Dios se decidió a bendecir a Israel.
Balac, el rey, estaba enfurecido. La Biblia nos dice: "Entonces se encendió el furor de Balac contra Balaam, y dando palmadas Balac dijo a Balaam: --¡Yo te he llamado para que maldigas a mis enemigos, y he aquí tú los has colmado de bendiciones estas tres veces! ¡Ahora lárgate a tu lugar! Yo dije que te llenaría de honores, pero he aquí Jehovah te ha privado de honores." (Números 24:10-11)
En este momento, Balaam concibió un plan diabólico. Si Dios no maldijera a Israel, Balaam maquinaría una manera en que Israel se maldeciría a si mismo. La Biblia refire a este plan perverso en el libro de Apocalipsis. Balaam enseño a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificados a los [idolos, y a cometer fornicaci[on. (Apocalipsis 2:14)
Un "tropiezo" es una "trampa". Usamos trampas para capturar a matar a animales. Esta es la misma manera en que Balaam "atrapo" a los hijos de Israel.
Hay tres señuelos que son empleados por los cazadores. Primero, algunos animales puedan ser atrapados por la comida. Siendo que a los ratones les gusta el queso, frecuentemente se lo usa para las trampas de ratones. Segundo, muchos animales están atraídos a muerte por el impulso de reproducirse. Por ejemplo, los coyotes pueden ser atraídos a una trampa por las secreciones glandulares de la hembra. La tercera trampa es la curiosidad. Las pumas pueden ser atraídos a una trampa por un espejo colgado en en árbol. Quizás, haya escuchado el dicho "la curiosidad mató al gato".
Las tres trampas fueron empleados para destruir a Israel, y Balaam enseñó a Balac cómo acerlo.
Recuérdese, el pueblo hebreo comía maná del cielo. Era una semilla pequeña que fue molida y empleada para hacer panes. Era una buena comida, pero era la misma comida todos los días. Los moabitas prepararon nuevos y deliciosos tipos de comida y bebidas e invitaron a los hebreos que participaran en las fiestas.
Los hebreos fueron mandados a no cometer adulterio. No obstante, las mueres moabitas los seducieron y violaron las leyes de Dios.
Sin duda los hebreos tenían curiosidad de cómo vivía este pueblo pagano. Su curdiosidad, su deseo sexual, y su deseo de comer, causaron su caída. Estaban atrapados. La cólera de Dios se incendío en contra de ellos y Él mandó una plaga para castigar a sus hijos descarriados. Veinticuatro mil personas murieron en esta plaga.
Dios no maldijo a este pueblo, sino el pueblo mismo se maldijo.
Las Escrituras ense;an que Balaam [ultimamente fue matado por los soldados de Moisés cuando conquistaron a la Tierra Prometida. (Números 31:8)
El diablo no es tan inteligente como Dios, pero es más hábil que nosotros. El quiere captar nuestras almas y arrastrarnos al infierno. Él ha puesto trampas en todo lugar. La única manera en que podamos ser victoriosos sobre el diablo es quedarnos cerca a Jesús. Cuando damos nuestros corazones a Jesús, llegamos a ser más que vencdedores.
Por favor, ¡abre Ud. su corazón y reciba a Jesús ahora misma!

CAIDA DEL DIABLO

Por haberse estirado en su altura levantando su copa hasta las nubes, y haberse engreído su corazón por su grandeza (Eze 31).
Yo veía a Satanás cayendo del cielo como un rayo (Luc 10)
Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las lanzó sobre la tierra (Apoc 12)
El Diablo ha descendido hacia vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo (Apoc 12)
Dios no perdonó a los ángeles pecadores, sino que, precipitados en el infierno, los entregó a las prisiones tenebrosas en espera del juicio (II Ped 2)
El diablo fue arrojado al estanque de fuego y de azufre, donde están la Bestia y el Falso Profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apoc 20)
El Señor ha reservado en eterna prisión, en el fondo de las tinieblas, para el juicio del gran día, a los ángeles que no conservaron su dignidad sino que perdieron su propia mansión (Judas)
Tu esplendor ha caído al Seol...¿Cómo has caído desde el cielo, brillante estrella, hijo de la Aurora?...Te decías en tu corazón: el cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono...Subiré a las alturas de las nubes, seré igual al Altísimo (Isa 14)
Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. El Dragón y sus ángeles combatieron, pero no pudieron prevalecer y no hubo puesto para ellos en el cielo. Y fue precipitado el gran Dragón, la serpiente antigua, que se llama “Diablo” y “Satanás”, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitados con él (Apoc 12)
Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados; y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. Tu corazón se había engreído por tu belleza. Tu sabiduría estaba corrompida por tu esplendor. Y Yo te he derribado en tierra y te he presentado como espectáculo a los reyes (Eze 28)

jueves, 28 de julio de 2011

SATANÁS FUE ECHADO FUERA DEL CIELO ANTES DE PENTECOSTÉS.

Cuando en Jn 12:31 Jesús dice "ahora", eso nos señala el momento en que “el príncipe de este mundo” estaba siendo echado fuera. Claro que el “ahora” ese que él pronuncia podía referirse a ese mismo instante o a todo aquel proceso de la crucifixión y resurrección del Señor, que es lo más razonable.
“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.”
( Jn 12: 31 )
Si leemos Lc 22:31 veremos que Satanás había pedido a los apóstoles para zarandearlos como a trigo. Si los había pedido es porque en ese momento aún tenía acceso a Dios, es decir, no había sido echado del Cielo aún. Sin embargo, después de la crucifixión de Cristo, en ninguna parte del Nuevo Testamento se dice que Satanás se presentara ante Dios, ni se induce que lo hiciera. Eso hace pensar que ya no se podía presentar ante Dios a hacer peticiones.
Después de la crucifixión, Satanás y los demonios, aunque echados fuera del Cielo, siguen tentando al humano, con la misma antigua permisión divina que siempre tuvieron, y eso solamente en términos generales, no pidiendo permiso para una tentación específica, como en el caso de Job, y en el de zarandear a los apóstoles. En estos dos casos mencionados se ve que Satanás tenía acceso directo a Dios, porque estaba aún en el Cielo.
Sabiendo que a Satanás se le llama “el príncipe de este mundo”, nos es dable pensar que él fue "arrojado fuera" del Cielo durante el ministerio terrestre de Cristo. ¿Por qué pienso así? Porque en Jn 12:31, que leímos anteriormente, vemos que Nuestro Señor Jesucristo habla en presente diciendo que "ahora" "será" echado fuera Satanás. Al decir “ahora” nos hace ver que iba a ser echado fuera durante el proceso de la crucifixión y resurrección del Señor; y al usar la palabra “será” (futuro) nos hace ver que en el momento en que hablaba aún no había sido echado fuera.
Ahora bien, ¿de dónde fue arrojado fuera? Lógico es pensar que del Cielo; porque evidentemente, no fue echado fuera del planeta Tierra. Todo esto concuerda con lo dicho por el Señor en Lc 10:18.
“Y les dijo: Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del Cielo.” ( Lc 10: 18 )
Es probable que al Diablo se le soportara por un tiempo en el Cielo, a pesar de sus maldades, como lo indican los capítulos primero y segundo de Job. Pero cuando se atrevió a levantarse directamente contra el Hijo de Dios, durante la vida terrenal del Señor, tentándolo, tratando de hacer que pecara, y por último incitando a otros a que lo hicieran sufrir, lo crucificaran y lo asesinaran, ya no se le soportó más. Había llegado muy lejos, y por lo tanto, no podía seguir viviendo donde iría a vivir y a reinar Jesús resucitado, a quien maltrató y asesinó en la Tierra. No es lógico que hubiera ya en el Cielo lugar para él; y debido a eso, fue arrojado a la Tierra. No podían vivir juntos "bajo un mismo techo" Dios y el asesino de su Hijo. No podían vivir juntos Cristo y quien trató, mediante tentaciones de pecado, de alejarlo para siempre de su Padre Dios. Por eso es lógico pensar que fue después de la crucifixión, que Satanás fue echado fuera del Cielo.
Está claro que el proceso de la crucifixión y resurrección de Cristo es el momento descrito en Ap 12:7-13 donde se menciona por dos veces que el Diablo fue echado fuera, especialmente en los versículos 9 y 12.
“7 Y fue hecha una grande batalla en el Cielo, Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles. 8 Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el Cielo. 9 Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Y oí una grande voz en el Cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte. 12 Por lo cual alegraos, Cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo. 13 Y cuando vio el dragón que él había sido arrojado a la Tierra, persiguió a la mujer que había parido al hijo varón.” ( Ap 12:7-13 )
En este pasaje se dice que el Diablo, una vez lanzado a Tierra, persiguió a la mujer, cosa que concuerda con la realidad histórica, si admitimos que la mujer es el conjunto de los santos, la Iglesia, los creyentes de la sinagoga convertidos al cristianismo. Efectivamente, la persecución se desató contra la Iglesia después de la crucifixión y resurrección del Señor. Recordemos que fueron los judíos las víctimas de la primera persecución al cristianismo.
Después de haber sido arrojado del Cielo, es que Satanás persiguió a la Iglesia, de donde se deduce que él fue arrojado del Cielo antes de las persecuciones de la Iglesia, pero después que Jesucristo dijo en Jn 12:31, que era “ahora” que Satanás sería expulsado.
“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.” ( Jn 12:31 )
Es de notarse lo categórico que fue el Señor en este versículo ( Jn 12:31 ) cuando dijo: “....ahora el príncipe de este mundo será echado fuera”. Esto lo está diciendo poco antes del capítulo trece de Juan, donde comienza la larga y detallada narración de la conversación del Señor con sus discípulos durante la última cena. Quiero decir con esto, que ya faltaba muy poco para la crucifixión y aún el Señor pone la expulsión en futuro, pero un futuro cercano, por cuanto es modificado por el adverbio “ahora”.
De todo esto se colige que la expulsión ocurrió después de la crucifixión; lo cual, además, suena lógico, por la razón de que no van a convivir Dios, Cristo, el Espíritu Santo y los que aman a Jesús, en el Cielo, con el que lo asesinó en la Tierra e intentó perderlo eternamente.
Otra cosa que ayuda a pensar que la expulsión de Satanás del Cielo tuvo lugar durante el proceso de la crucifixión y resurrección del Señor, es el hecho de que en el versículo 10 de este capítulo de Apocalipsis, después de decir en el 9 que Satanás y sus ángeles habían sido expulsados, dice que "...Ahora ha venido la salvación...". No es lógico pensar que la salvación vino porque simplemente se expulse al Diablo del Cielo. Lo lógico es pensar que la salvación vino sólo después que Jesucristo murió y resucitó; por lo tanto, tenemos que pensar que si la mencionada salvación y la expulsión son contemporáneas, esta expulsión ocurrió durante el proceso de la crucifixión y resurrección.
También es lógico razonar que si mencionan que la persecución de la iglesia ocurrió después que Satanás fue echado fuera, es porque Satanás había sido ya expulsado del Cielo cuando comenzó la persecución de la Iglesia. Tal vez el Señor estuvo en la Tierra 40 días antes de ascender, para dar tiempo a que echaran del Cielo a sus enemigos.