viernes, 5 de noviembre de 2010

Has sacudido la tierra, la has resquebrajado; repara sus grietas,

Oh Dios, tú nos has rechazado
y has abierto brecha en nuestras filas;
te has enojado con nosotros:
¡restáuranos ahora!
Has sacudido la tierra,
la has resquebrajado;
repara sus grietas,
porque se desmorona.
Has sometido a tu pueblo a duras pruebas;
nos diste a beber un vino embriagador.
Salmos 60:1-3
Como seres de costumbre que somos nuestro comportamiento a veces requiere de ciertos acondicionamientos para corregir las naturales tendencias que nos llevan a apartarnos de la senda correcta. Estos acondicionamientos o refuerzos de conducta pueden ser negativos como es el caso de la disciplina o pueden ser positivos como es el caso de los reconocimientos. A nadie le gusta la disciplina pero no por esto deja de ser necesaria y conveniente en muchas ocasiones. Dios, que es nuestro Padre, utiliza la disciplina para mantenernos en el recto sendero. A veces esta disciplina es fuerte porque la deviación ha sido grande y se requiere una fuerte corrección del rumbo.
¿Estás siendo sometido a una fuerte disciplina? ¿Sabes qué es lo que Dios quiere corregir en tu vida?
Recuerda que Dios trabaja con cada uno de nosotros para perfeccionarnos y hacer de nosotros una obra de arte a la altura de su Hijo Jesucristo. De vez en cuando será necesario aplicar una leve torcedura de oreja para llevarnos de vuelta al redil. Déjate llevar con docilidad porque el Señor nos dice que su yugo es fácil y su carga es liviana y todo sucede para nuestro bien.

No hay comentarios: