sábado, 6 de noviembre de 2010

Suicidio: más común de lo que pensabas

Las especulaciones en torno a las razones detrás del suicidio de Alexis Argüello, la semana pasada, no han cesado y muchos se declaran soprendidos por la trágica decisión del tri campeón mundial de boxeo y Alcalde de Managua. Sin embago, según cifras del Instituto de Medicina Legal, en Nicaragua se suicida una persona cada dos días.
A nivel mundial el suicidio es visto como un problema de salud pública. Y en Nicaragua debería ser igual. Según el Informe Estadístico de Servicios Forenses en Nicaragua, en el 2007 hubo 173 suicidios. Algo así como un suicidio cada dos días.
Estas cifras, sin embargo, podrían ser nada más la punta del iceberg.
Según el estudio "Reflexiones de datos epidemiológicos sobre el comportamiento del suicidio en el año 2006", publicado por la Universidad Centroamericana (UCA) en ese año, la cifra real podría ser hasta tes veces mayor.
"Las cifras [de suicidios] son mucho más elevadas de lo que el Ministerio de Salud reporta, ya que hay personas [amigos y familiares de los suicidas] que por sus creencias religiosas o por vergüenza no los reportan, y eso no lo tienen registrado”, señala el estudio.
La investigación indica que el suicidio es un problema de salud pública muy preocupante en Nicaragua, porque es la principal causa de muerte en los grupos productivos de 15 a 34 años, especialmente entre los varones.
Además, cada persona que se suicida deja tras de sí a muchas otras personas (familiares, amigos y la comunidad) que resultan afectadas emocional, social y económicamente.
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), en el período 1999-2003 se registraron 1,762 suicidios. De estos, 70 por ciento en hombres y 30 por ciento en mujeres, lo que vendría a indicar que los hombres son más propensos al suicidio.
El 2003 fue un año crítico. Se registraron 354 suicidios, equivalente a casi un suicidio por día.
Según Medicina Legal, el suicidio surge por diversos factores socioeconómicos y emocionales, como problemas interpersonales (familiares, afectivos, etc.), problemas escolares, problemas laborales, ambientes abusivos, duelo, rechazo, trastornos depresivos, trastornos de conducta e historia de consumo de drogas.
Un problema mundial
l problema no es sólo nacional. Cada 40 segundos una persona se quita la vida. Así lo asegura el Informe Mundial sobre Violencia y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 2002.
Por lo tanto, se considera al suicidio como un “problema de salud pública muy importante”, aunque en gran medida prevenible. Cada año se producen casi un millón de suicidios.
¿Qué es el suicidio?
Según Wikipedia, el suicidio (del latín sui caedere, 'matar a uno mismo') es el acto de quitarse la propia vida. Menciona, además, que muchas religiones lo consideran un pecado y en algunos países se considera un delito. Por otro lado, algunas culturas lo ven como una forma “honorable” de escapar a situaciones humillantes, dolorosas o sin escapatoria.
Una clasificación posible, de las tantas que se pueden hacer, es la que divide a los suicidas en:
Los vicariantes. Se adelantan o aceleran el acto de la muerte que se vislumbra en un futuro, con la justificación de que no hay esperanzas y sólo creen ver a su alrededor sufrimientos y nada puede compensar el período de espera.
Los perfeccionistas. No toleran cualquier disminución de los atributos a su persona, lo mismo en la belleza que en la potencia sexual, o un defecto cualquiera, menoscabo económico o social, o la pérdida de poder y prestigio.
Los hedonistas. No soportan nada que constituya un impedimento o una disminución del placer de predominio sensual.
Los transicionales. Ante ciertas crisis vitales de transición inevitables, optan por el suicidio.
Los sintomáticos. Dependen de una enfermedad mental, psicosis, confusión mental, demencia y depresión.
Pistas del suicidio
La psicoterapeuta Gioconda Cajina expresa que la persona que se va a suicidar, dependiendo de sus razones, muchas veces “da pistas” a quienes la rodean.
Cajina dice que los suicidios se pueden clasificar de distintas maneras: suicidio por honor (lo hacen para castigar a alguien), por odio (psicópatas), por depresiones fuertes y los que no ven otra salida más que la muerte.
Según la especialista, cuando una persona se quita la vida y se presenta el caso en los medios de comunicación, los niveles de suicidio se “elevan”.
“Muchos pacientes se descompensan al enterarse de que otros se suicidan; de alguna manera les da ánimos para intentar hacerlo también”, explica.
También asegura que una de las ramas médicas más avanzadas es la psicoautopsia, que analiza las causas de los suicidios.
“Se entrevista a sus familiares, se analiza sus últimos comportamientos, se analiza el cerebro y los golpes que sufrió, el uso de drogas, análisis del grado de depresión a través de la sangre”, menciona Cajina.
La psicoterapeuta señala que por lo general las personas al borde del suicidio dan pistas de sus intenciones con frases como “tal vez este sea el último día que estemos juntos”. También se comportan muy desprendidos de las cosas materiales. “Andan regalones”, agrega.
Consejos
La psiquiatra Gioconda Cajina nos brinda algunos consejos para tratar con personas al borde del suicidio.
Estas personas Sí desean:
Alguien que las escuche y les dedique tiempo.
Alguien en quien confiar, que trate con discreción absoluta su problema.
Alguien que se preocupe por su problema y les hable con calma.
Estas personas No desean:
Quedarse solas.
Ser interrogadas, que se les evada cuando comparten sus aflicciones, ni ser apresuradas.
Los regaños no ayudan mucho. Ni la típica sugerencia de “todo saldrá bien”.

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