martes, 13 de abril de 2010

Viendo a Dios en los problemas

1º Samuel 17:45-47 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.  Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.  Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

En la actualidad estamos pasando momentos duros. La vida moderna está llena de afanes y tribulaciones, que inclusive los hijos de Dios sentimos lo amargo de las pruebas y dificultades diarias.
Habemos muchos que vemos a nuestros problemas o pruebas como cosas difíciles, cosas que no podemos manejar y caemos en estados depresivos, derrotistas y negativos.
En muchas ocasiones las luchas diarias traen a nuestra vida amargura, enojo y afán, trayendo inseguridad, incredulidad en las promesas de Dios y un ambiente crudo y hostil en nuestros hogares, lugares de trabajo o inclusive dentro de nuestras congregaciones.
Por ello, El Señor Jesús fue tan sabio al decirnos que no nos afanaramos por nada, ni por comida o vestido, pues El cuida de nosotros.
Pero es cierto, hay muchas cosas en la vida que no son tan fáciles de olvidar o no notar que ahí están. Hay dificultades que se levantan contra nosotros para amedrentarnos y así matar nuestra fe en Dios y en Sus Promesas.
El enemigo de nuestras almas está tan interesado en que nosotros nos descuidemos de la oración, la lectura y el congregarnos en los cultos para que nuestra fe vaya muriendo. Entre menos fe tengamos, nuestros problemas los veremos cada vez más enormes y a la larga nos acabarán destruyendo.
Veamos un ejemplo bíblico. David y Goliat. Este gigante Goliat se había levantado ante el ejército israelita, y cada día por muchos días los amenazaba, se burlaba de ellos y de Su Dios, les lanzaba amenazas y esto era cada día.
El nombre Goliat significa "Asqueroso, montón de basura". Ese es en esencia el ataque del enemigo. Un montón de basura, solo mentiras, acusaciones, engaños a nuestra mente y corazón para así hacernos desistir de la fe que procesamos en Cristo.
Así mismo, los problemas que nos rodean puede que nos estén martirizando día tras día, recordándonos cada vez nuestra incapacidad, nuestros errores, señalando nuestras faltas y recalcándonos lo inútiles que podemos llegar a ser.
Se levantan en contra de nosotros, de los nuestros y su interés principal es hacernos bajar la moral y matar nuestra fe en Dios y en la Biblia.
Todo Israel estaba temeroso, como niños entre las faldas de mamá. Hasta el rey, el hombre que tenía la responsabilidad de hacer callar al gigante estaba temblando como gelatina.
Pero un hombre (uno tan solo) no estaba amedrentado ante las amenazas de Goliat. Este hombre tenía 17 años, era rubio, hermoso y delicado. Era un simple pastor de ovejas y el menor de todos sus hermanos. Nadie daba nada por el, pero tenía un arma poderosa a su favor:  EL CONFIABA EN DIOS.
Era nada menos que David. El al escuchar las palabras de Goliat se enfureció y su corazón ardía un celo por su Dios. Era un amor y un celo el que el sentía por Jehová que el mismo se presentó al rey para saber quien iba a detener a Goliat.
AL no haber nadie dispuesto, David mismo se dispuso a pelear. Unos se burlaban, otros le juzgaban y otros lo admiraban. El mismo rey le dió sus armas y armadura, pero David las rechazó, pues el ya sabía como iba a ganar la batalla.
David fue al río, tomo 5 piedras y las metió en su zurrón, la bolsa que los pastores siempre cargaban. Tomo su honda y una vara y fue ante Goliat.
Así mismo, Dios desea que nosotros nos enfrentemos a nuestros problemas: no a la manera de los demás, sino a la manera de Dios. Los demás huían del problema, más David fue y lo enfrentó. Las piedras representan el arma que el usó. Nosotros tenemos una Biblia, cuyo filo es mayor que el de espada de dos filos, para enfrentarnos a nuestros enemigos.
Goliat se burlaba y lo afrentaba. Igual, nuestros problemas, aún al enfrentarlos, pareciera que no podremos vencerlos, y el enemigo se burla, nos critica, nos saca nuestro pasado encara, y nos quiere engañar con mentiras y falacias.
Pero David No se afligió, sino que el se presentó EN EL NOMBRE DE JEHOVÁ DE LOS EJERCITOS y con Su respaldo el vencería al gigante. Y así fué, pues le lanzó la piedra con su honda, el gigante cayó con la piedra incrustada en su frente, y David lo decapitó con su propia espada (la de Goliat) y le dio la victoria a Israel.
David no vió el problema, sino que vió al Dios que lo respaldaba para salir adelante. De igual manera, Dios desea que NO veamos nuestros problemas con temor, sino que veamos a nuestros problemas a través de las promesas de Dios.
Por ello, cuando dejamos de ver a nuestros problemas y comenzamos a ver a Dios, las cosas cambian y el problema ya tiene solución.
SI hoy estás pasando por alguna lucha, prueba, tentación o dificultad incomprensible a la cual no le hayas ni entrada ni salida, dejame darte un consejo:

"NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDE ES TU PROBLEMA; DILE A TU PROBLEMA CUAN GRANDE ES TU DIOS."

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